Earthlings ¿Quiénes son los animales?

Barcelona - 15/02/2009

Autora: Janina Canet

 

 

Con la narración de Joaquin Phoenix y banda sonora de Moby, "Earthlings" es el documental que ha concienciado a medio mundo sobre la obligación de cambiar nuestra manera de relacionarnos con los animales y la necesidad de darles un trato justo y digno. Dicen que quien lo ha visto no ha vuelto a ser el mismo, que le ha cambiado como persona. ¿Estás dispuesto a cambiar tú?

Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras, y en el caso de "Earthlings", el documental que ha concienciado a una parte del mundo sobre la necesidad de cambiar nuestra manera de tratar a los animales, la expresión cobra más significado que nunca. Todo empezó cuando Shaun Monson aceptó el encargo de rodar unos anuncios públicos que advertían a la población norteamericana sobre la necesidad de esterilizar a sus mascotas y, a medida que fue tirando del hilo y empezó a investigar, y a recibir vídeos anónimos de todas partes del globo donde se mostraba explícitamente la crueldad humana contra las demás criaturas que pueblan este planeta, el proyecto se volvió más ambicioso y se convirtió en un documental de denuncia que abarca, como ningún otro hasta ahora, la dimensión completa y necesaria que requería el asunto. Comprende un extenso estudio sobre las tiendas de animales, granjas de cachorros y perreras, así como granjas industriales, comercio de piel y cuero, las industrias de los deportes y entretenimiento, y finalmente la profesión médica y científica. Quizás lo más relevante y destacable de "Earthlings" es su capacidad de emocionar y conmover, precisamente lo que nos define como seres humanos, logrando concienciar y cambiar la mentalidad de todas aquellas personas que, haciendo de tripas corazón, han tenido la valentía de verlo de principio a fin. No es un documento entretenido y no se anda con rodeos, las imágenes son explícitamente gráficas, y ya era hora de que alguien se atreviera a enseñárnoslas, a través de grabaciones clandestinas en granjas, mataderos, espectáculos de circo, laboratorios y otros muchos escenarios diarios de tortura y genocidio animal. Muchas personas, animalistas y activistas sin ánimo de lucro, se han jugado literalmente la vida tratando de captar estas imágenes con sus cámaras, a menudo haciéndose pasar por un trabajador más, observando a diario las peores aberraciones que uno pueda imaginarse.

Algunos escenarios son realmente aterradores, y deberíamos hacer un esfuerzo para meternos en su piel e imaginar por un momento que somos uno de ellos: despellejados vivos, golpeados hasta la muerte, degollados lenta y dolorosamente, encerrados en una jaula de por vida sin poder movernos ni un centímetro, ahogados en un río dentro de una bolsa, ahorcados en un bosque, desgarrados en una trampa, mutilados, deformes, cubiertos en llagas... ¿Parece una película de terror, verdad? Pero esto no es ficción, se trata de la vida diaria de billones de animales explotados por el hombre, cuyo comportamiento aberrante permite que estas grotescas torturas tengan lugar a diario, conducido por su egoísmo y avaricia sin límites, su fuerza bruta y su condición de ser el más grande y temible depredador del planeta. La explotación y crueldad contra los animales es sólamente otro negocio para las grandes corporaciones y lo que menos importa es el sufrimiento animal. Aquellos que crean que son incapaces de dedicar dos horas de su vida a ver estas imágenes por su duro contenido gráfico, deberían recordar que los animales viven esta violencia todos y cada uno de los días, cada minuto, cada segundo, en este mismo instante. Se lo debemos a ellos. Como muy bien dice Gretchen Wyler, "no podemos rechazar ver con nuestros ojos lo que ellos tienen que sufrir en su propia carne".
Pero "Earthlings" no es sólo una sucesión de imágenes impactantes, es mucho más que eso. La incorporación del actor Joaquin Phoenix como narrador y Moby como compositor de la banda sonora, ambos vegetarianos convencidos y activistas en la defensa de los animales, aportan el toque humano, emocional, al documento, y sus palabras y música refuerzan el mensaje de las imágenes. En cualquier ser humano con conciencia y moral, "Earthlings" tendrá su efecto pretendido: la comprensión de que no hay motivo en este mundo que justifique la muerte de un animal a manos del hombre. Cómo elegimos vivir e interactuar con el mundo que nos rodea y sus demás criaturas, es un reflejo de lo que somos por dentro.

 

 

Muchas personas ignorantes intentarán convencerse de que luchar por los derechos de los animales es secundario a defender los derechos humanos, una causa menor comparada con la de miles de personas que sufren y pasan hambre en todo el mundo. Pero la realidad es que no deberían ser causas excluyentes. Acabaré citando a Ghandi, el líder de la revolución pacífica de la India, porque su filosofía y compasión incluía a todo el mundo y activamente a los animales. Defensor del vegetarianismo moral, Gandhi creía que hablar en defensa de los animales era tanto una obligación como una necesidad: "La grandeza de una nación y su progreso moral se puede juzgar por el trato que dispensa a sus animales"(...). Creo que cuanto más indefensa es una criatura, más derecho tiene a la protección del hombre de la crueldad del hombre (...). El progreso espiritual exige que en algún momento dejemos de matar a las criaturas que nos rodean para satisfacer los deseos de nuestro cuerpo".


"Earthlings", hoy por hoy, sólo existe en DVD y, aunque ha sido premiado en algunos festivales de cine, su distribución se ha limitado a internet y el boca-oreja. Personajes de la industria del cine o la música han sido los primeros en promocionar altruistamente este documental, como el propio Joaquin Phoenix, que no ha dudado en afirmar que "de todas las películas que he hecho, ésta es la que ha dado más que hablar. Por cada persona que la vea, se lo dirá a otras tres". Otros, como el actor Woody Harrelson, aseguran que "éste es el documental más informativo y poderoso que existe sobre el tratamiento que hace nuestra sociedad de los animales. Indispensable para todas aquellas personas que se preocupan lo suficiente por conocer la verdad". Por su lado, la cantante Persia White, co-productora del documental, concluye que "es una experiencia extraña cambiar como persona gracias a una película. Earthlings tiene ese poder".
A través del intercambio de emails durante varios días, entrevistamos al director del documental, Shaun Monson. Sus respuestas no tienen desperdicio.

¿De dónde sacaste la idea para realizar este documenta? La idea vino a partir de una serie de anuncios de servicio público que me encargaron, básicamente sobre animales de compañía como perros y gatos; cuando los sacrificaban en las perreras, amontonaban todos sus cuerpos en un gran compartimento refrigerado. Cuando los vi allí todos apilados, me recordó a la carne colgada en un congelador, y me hizo pensar en las vacas y los cerdos. Así que en lugar de centrar mis esfuerzos en un par de anuncios sobre la necesidad de esterilizar a los animales de compañía, pensé en dar un paso más allá, en la comida, y después en la ropa, y a partir de allí empezó a crecer la base de "Earthlings".

¿Cómo planteaste la realización del film? ¿Y qué pretendías comunicar al espectador? Yo sólo filmé una pequeña parte de las imágenes que salen en el documental, la mayor parte procede de grabaciones que conseguí de individuos y organizaciones animalistas, y mi trabajo fue editarlas y ensamblarlas con la narración. La narrativa la constituyen estadísticas, información y reflexiones sobre cómo tratamos a los animales y por qué creemos que podemos hacer lo que queramos con ellos. Queríamos que la gente viera con sus propios ojos cómo se utilizan los animales en los sistemas de producción, cómo son utilizados y procesados. No es muy diferente a cómo fabrican coches en Detroit, por ejemplo, en las cadenas de montaje. Pero dudo que mucha gente haya visto las cadenas de montaje de un matadero, y pensé que teníamos que mostrar eso.

La respuesta al film ha sido muy favorable; teniendo en cuenta su limitada distribución y los pocos recursos económicos que teníamos, creo que ha sido un éxito que no haya desaparecido en la obscuridad. Lo presentamos a 25 festivales de cine y sólo conseguimos que lo proyectaran en tres, porque tenían miedo a mostrarlo al público y les preocupaba su reacción. Conseguimos varios premios, y todo el mundo que lo ha visto ha tenido una respuesta muy positiva. El documental ha sido traducido a 20 idiomas, así que su impacto es también internacional, gracias sobre todo al poder de internet y el boca-oreja. Es fácil descargarse la película en cualquier servidor de intercambio de archivos de la red, así que mucha gente ha podido llegar a verla sin la necesidad de ir al cine. No es el tipo de película que podrías proyectar en una sala pública, es algo para uso más privado, para verlo en casa en la intimidad.

¿Fue difícil conseguir las imágenes? ¿Cuál es el procedimiento para infiltrarse en una granja o matadero y grabar ese material? Es duro para el espectador ver las imágenes, pero no quiero ni imaginarme lo que habrá sido para vosotros filmarlas y editarlas... Yo sólo grabé el 10% de las imágenes, principalmente porque es imposible conseguir permisos para entrar en esos sitios con una cámara. Todo está controlado por las grandes corporaciones y tienen influencia directa en el gobierno y en los políticos. Así que tuvimos que pedir el material a organizaciones como PETA, Humane Society, Farm Sanctuary, Greenpeace, Last Chance For Animals, Sea Shepherd Conservation Society o Humane Farming Association, así como otros grupos e individuos que cedieron sus grabaciones desinteresadamente. Pronto empecé a recibir cintas de todas partes del mundo, y a veces ni siquiera conocíamos la fuente. Cada día nos llegaba alguna cinta sin remitente que contenía alguna atrocidad contra los animales. Pero nuestra idea no era hacer un film impactante con imágenes fuertes basándonos en casos aislados de maltrato animal, sino mostrar las prácticas habituales de las industrias que comercian con animales.

Hay un excelente documental llamado "Dealing dogs" que muestra cómo los activistas tienen que arriesgar su vida para infiltrarse en estos sitios haciéndose pasar por trabajadores, a menudo teniendo que pasar allí meses y meses antes de poder grabar nada, participando de las actividades diarias de la compañía. Pienso que lo más difícil para estas personas, que son grandes amantes de los animales y además vegetarianos, es que tienen que interpretar un papel que detestan; se ven obligados a comer carne, conversar con los demás trabajadores, insultar a los animales y ser uno más de ellos, intentando pasar desapercibido. No sé si tienen que matar ellos mismos algún animal, pero sí sé que para meter una cámara allí primero tienen que ganarse su confianza. Por ejemplo, un colega mío que es veterinario técnico fue contratado por la compañía de circo Carson & Barnes, donde es habitual golpear a los animales y dejarlos morir de hambre para conseguir que hagan lo que ellos quieren, así que precisan de un veterinario que cure y repare al animal antes de la gran función. El primer día de trabajo, le dijeron que si averiguaban que trabajaba para alguna organización animalista, le llevarían al bosque y nadie nunca más sabría qué había sido de él. Mi colega tuvo que trabajar allí tres meses antes de poder entrar su cámara, que llevaba escondida en el botón de su camisa o bajo su sombrero. Un día le encontraron la cámara y tuvo que huir por patas con su coche atravesando tres estados para deshacerse de ellos. Y estas son las grabaciones que tenemos en el documental del entrenamiento de elefantes.
Evidentemente, me he deprimido viendo estas imágenes una y otra vez, pero saqué fuerzas sabiendo que con este documental podría llegar a concienciar a mucha gente. Cuando lo pones todo junto y ves cómo nuestra sociedad trata a los demás seres vivos, en todas las áreas, es algo muy apático y cruel. Colectivamente es así. Como una cadena de montaje. Mucha gente no es consciente de cómo se utilizan los animales, o al menos les resulta más fácil cerrar los ojos. Mucha gente ignora estas prácticas comunes, la mayoría son más o menos inocentes en su apatía e indiferencia. La gente compra zapatos de cuero y no se pregunta cómo los han hecho. Probablemente, si la gente supiera que rocían los ojos de las vacas con chilli picante y les rompen las colas y todo eso, dejarían de comprar productos de cuero. Y "Earthlings" consigue concienciar a la gente sobre estas cosas, es una herramienta educativa. A menudo se nos ha criticado por no ofrecer soluciones al final del film, sobre cómo podemos actuar y lo que hay que hacer. Pero no era el objetivo de esta película. El objetivo era mostrar lo que pasaba y que los espectadores decidieran por sí mismos. Puede ser un pequeño acto, como esterilizar a tu mascota, socorrer a un animal en la carretera, colaborar con una protectora, dejar de comprar cuero o abrigos de piel o dejar de comer carne, pero es diferente para cada persona. Incluso aquellos que nunca antes se habían preocupado por ello, han respondido positivamente al film. Así que si hemos logrado cambiar a una sola persona ya me doy por satisfecho.

www.earthlings.com (web oficial)
http://veg-tv.info/Earthlings (link directo para ver el film)

Autora: Janina Canet
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